Las máquinas me odian!!
Erase una vez una princesa que corría feliz por entre la fábrica donde trabajaba. Vivía despreocupada y no conocía el miedo. La vida le sonreía y su príncipe azul por fin se había convertido en rana (de las ancas sacas más provecho). En esta situación decidió visitar a su amigo el operario de la máquina de cemento. Charlaban tranquilamente cuando un montón de cemento salió disparado en forma de lluvia hacia su persona dejándole cimentada de arriba a abajo. Se murió de vergüenza y colorín colorado este cuento se ha acabado.
La princesita se supone que soy yo, jeje, salvando las distancias. Y lo pasé mal, pero tenía dos opciones o tomármelo a malas, que era lo que me pedía el cuerpo o echarme a reír. Al final me reí a carcajada limpia y acabaron todos los operarios haciéndome bromas: Que si era una chica muy dura, que si menudas duchas me pegaba... El caso es que no fue para tanto porque en cuanto se secó me quite las gotas que cubrían mi cuerpo con la mano. Ahora la máquina se pega chapoteando todo el día, se ha debido estropear algo.
¿Alguna vez os ha pasao el no saber si reíros o cabrearos?
Referencias
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y no habeis pensado en colocar un tapon de corcho en la salida de la cementera ?....jjjjj saludos ;)
el seneca — 29-07-2005 23:37:43
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Sería digno de ver aquel panorama :op
He vuelto paisana!euRia — 30-07-2005 17:04:43
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Seneca!! acabas de solucionar todo el problema!! Ahora en vez de cemento usaremos chicle. Tendré que estar 6 horas/día mascando.
crisis — 30-07-2005 18:46:39