De cadenas y esas decoraciones interiores
Pongámonos a ello, a escribir digo.
Tres meses fuera de casa, fuera de la vida de siempre, de la gente de siempre te hace dudar de lo que realmente necesitas para vivir. Si esas cadenas que te agarran tan fuerte son realmente duras o eres tú la que te sujetas a ellas. Porque yo creo que es el vértigo el que te agarrota las manos, después de todo las susodichas te dan seguridad.
La verdad es que cada uno ve esas cadenas como le da la gana. Yo no digo que no te puedan gustar. Si las decoras a tu gusto puedes ir a la moda. Pero todos sabemos que lo mío nunca fue la decoración. O sino echad un vistazo a mi cuarto, si tengo una muñeca colgando de la lámpara... Bueno y la colección de regalos kinder en mis estanterías no podría catalogarse dentro de lo más “in” del momento (Moderno tal vez necesite tu ayuda)
A lo que iba, que la decoración de cadenas no es lo mío así que cuando miro mis manos pues veo eso, cadenas.
Aunque la verdad, todos las necesitamos así que voy a ir buscando otras cadenas que me hagan más gracia porque tampoco es plan de soltarme y caer al vacío, que está muy vacío y creo que debe hacer un frío... Y después de tres meses en el trópico una se acostumbra al calorcillo.
Y sobre el viaje ya hablaré en otro momento que ahora lo que más me preocupa es como sobrevivo a todo lo que se me pasa por la cabeza. Porque la verdad es que me está costando horrores poner los puntos sobre las ies y acabar el maldito proyecto.
Se supone que me queda poco pero es todo una gran mentira. Me perderé entre los planos del polideportivo y el presupuesto, lo sé. De echo sueño con mi tutor del proyecto, ese que no sabe que me he ido a Honduras durante 3 meses... Ejem... Mea culpa, lo sé también. Y sé que el sueño perturbador es parte de los efectos secundarios de la pastilla Resochin contra la malaria. Pero no deja de asustarme ver a mi tutor (ni siquiera me acuerdo de su nombre) en pelotas en su despacho (en mis sueños siempre están todos desnudos, me encanta... o no) diciéndome que ya no puedo hacer el polideportivo porque se ha pasado de moda eso de hacer deporte.
Locuras mías...
Honduras: Momento musical
